Parroquia Ntra. Sra. de la O

Chipiona (Cádiz)

Cáritas Parroquial

La Cáritas parroquial más que una organización para solucionar algunas situaciones de pobreza, más o menos graves, es una dimensión esencial de la comunidad cristiana  y de todo cristiano. El grupo de Cáritas, recibe de la Iglesia el mandato de trabajar más específicamente en el servicio de la caridad y organizar la comunicación cristiana de bienes a favor de los más pobres.  

El grupo de Cáritas parroquial anima y estimula a toda la comunidad a vivir el mandamiento del Amor, es decir, a confirmar con obras de caridad, la fe que profesa y celebra.

Todas las Cáritas tienen el mismo símbolo: los corazones; un mismo móvil: el amor al hermano; y un mismo objetivo; servir a los más pobres.

Componen el grupo de Cáritas parroquial aquellos cristianos que se sienten llamados a trabajar de forma más específica en el servicio de la caridad. No se constituye como un grupo cerrado, sino que se abre a toda la comunidad dándole a conocer las carencias del entorno, ayudando a la comunicación de bienes y animando a la participación del voluntariado social en acciones concretas a favor de los pobres y marginados.

En el sentido más amplio, el grupo de Cáritas está formado, implícitamente, por toda la comunidad, pero ella delega en un equipo que coordina las iniciativas y actividades que se derivan de los compromisos que asume la comunidad cristiana.

En la parábola del Buen Samaritano (LC. 10, 29-37 ) Jesús nos hace la propuesta de cómo entiende Él que debe ser el ejercicio de la caridad, el amor solidario, la lucha por una sociedad más justa y humana. El nos invita a realizar un proceso de acercamiento, acogida, acompañamiento, transformación de la sociedad y evangelización de los excluidos y marginados.

Para más información puede visitar la web de Cáritas España.

Evangelio del día

Hermanos: Nosotros llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios. Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados. Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así aunque vivimos,... Leer más...

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