Parroquia Ntra. Sra. de la O

Chipiona (Cádiz)

Historia

La Parroquia de la O fue erigida en el año 1.579 al más puro estilo gótico del siglo XVI, con ábside y tres naves separadas por pilares. Anteriormente se presume que fue mezquita árabe y que por debajo de ella, por los documentos conocidos, existen restos de la anterior Iglesia.

En el siglo XVIII el estilo gótico desaparece y se transforma al barroco, siendo esa la fecha en la que se comenzó a llevar la contabilidad de la parroquia. A partir del año 1.724 es cuando se comienza a confeccionar el inventario de las alhajas y ornamentos existentes de los cuales destacan el copón de plata grande repujado con taza interior que forma una pieza independiente, y que hoy día se conserva en buen estado. 

Se hace también mención en este inventario a una cajita dorada que sirve para el Santo Viático y a dos cruces de plata procesionales, una grande y otra más pequeña, y tres anforitas de plata para los Santos Óleos.

En el año 1.753 la antigua parroquia constaba de tres naves, una de ellas denominada la de la Epístola que debió de estar descubierta durante largo período. Se tiene constancia de los reales que se emplearon para pagar la obra de dos de ellas, y no de la tercera que según se recoge en escritos de la época era terriza, sin solar, y servía para las sepulturas de los fieles ya que por aquel entonces no existía cementerio.

Patrimonio

En el año 1.761 se dispuso construir un retablo para el Altar Mayor, ascendiendo el gasto a 10.400 reales, contratándose para ello al tallista y escultor Matías José Navarro.

En la parte inferior, sobre la mesa del altar, se encontraba el tabernáculo o sagrario, el cual se colocó e instaló en su lugar y empezó a prestar servicio en julio de 1.764.

En 1.775 en el inventario se contabilizan: ánforas para los santos óleos de enfermos, tres anforitas pequeñas, campanilla de plata, cruz grande procesional, llave de plata y cadena, reloj de Caja.

En 1.779 se compró el porta viáticos, especie de vinagreras en forma de pelícano con gruesa cadena de plata, y en el 1.782 se doraron y estofaron las imágenes de San Cristóbal y San José que estaban en el altar Mayor.

En 1.785 los artistas Manuel García de Santiago, tallista, y José de Guevara, pintor, fueron contratados para trabajar en la escultura que se veneraba en el Altar Mayor, la imagen de la Santísima Virgen de la O, escultura de madera con estofado y dorado traída desde Sevilla y encargada por el Cardenal Solís.

 

La parroquia de hoy

En el siglo XVIII, año 1.792, es cuando comienzan las obras de la Parroquia actual. La actual estructura procede de las reformas realizadas a finales del siglo XVIII y es heredera de la primitiva iglesia gótica con ábside y tres naves separadas por pilares.

La capilla mayor es la misma que existía en la Parroquia primitiva, así se explica la analogía que hay entre la capilla Mayor y la portada lateral que son del mismo estilo gótico, ojival, del siglo XVI.

La nueva Parroquia fue bendecida el día 14 de enero del 1.797 por D. Pedro Sánchez Guerrero, párroco de esta villa.

No se sabe con exactitud la fecha de construcción del Órgano, pero sí, que el último quedó instalado en 1.836, pues había una inscripción que así lo señalaba, aunque, ésta fuese posteriormente cubierta con cal.

Las últimas restauraciones tuvieron lugar en los años 1.914, año en el que se colocan las losetas blancas y negras de la sacristía y del archivo, junto con el mobiliario que se barnizó de ambos lugares santos, siendo alicatado todo el templo y el sagrario en 1.917.

 

Casa temporal de la Virgen de Regla

El 17 de octubre del 1.835, por el Decreto de Mendizábal, mediante el que se suprimían los monasterios y casas de religiosos, y teniendo lugar la General Exclaustración de las órdenes religiosas, los Agustinos, que tenían residencia en el Monasterio de Nuestra Señora de Regla, se dispersaron por los pueblos y ciudades. El abandono que sufrió el Santuario hizo que trajeran la imagen de la Virgen de Regla a la Parroquia. Donde permaneció hasta el 7 de septiembre del 1.852 que fue devuelta al Santuario.

 

Evangelio del día

Es muy cierta esta afirmación: "El que aspira a presidir la comunidad, desea ejercer una noble función". Por eso, el que preside debe ser un hombre irreprochable, que se haya casado una sola vez, sobrio, equilibrado, ordenado, hospitalario y apto para la enseñanza. Que no sea afecto a la bebida ni pendenciero, sino indulgente, enemigo de las querellas y desinteresado. Que sepa gobernar su propia casa y mantener a sus hijos en la obediencia con toda dignidad. Porque si no sabe gobernar su... Leer más...

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